No es una decisión fácil, pero quién dijo que la vida lo era. Lo claro es que nuestros hijos están de vacaciones y si el papá no tiene días libres, no tienen por qué verse obligados a aburrirse en casa. Así que la solución es partir con ellos y dejar al papá solo en casa. Sí, igual que la película “Mi pobre angelito”, sólo que esta vez el protagonista es adulto; no sé si maduro, pero sí adulto.
Las preocupaciones son varias: ¿Comerá bien, pagará las cuentas, regará las plantas, le dará comida al perro, cerrará bien la casa, apagará el calefón cada vez que salga?
Y así son innumerables las inquietudes que se nos vienen a la cabeza, algunas más peligrosas que otras, pero todas son importantes.
Puede que para nuestra tranquilidad, lo mejor es dejar una lista con tareas y pegarla sobre el refrigerador. Si bien no te asegura que las haga, por lo menos, sabrás que están siempre a la vista.
Otra idea que se me acaba de ocurrir es dejar un listado con números de emergencia, como del doctor de confianza, del plan cuadrante o de alguna farmacia.
Creo que lo importante es relajarse y colocar toda la confianza en tu pareja, porque es tu brazo derecho durante todo el año. Además, considero que es un buen ejemplo para tus hijos, quienes verán que la relación entre sus papás es igualitaria y que ambos son súper papás.
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